Hablar cuesta más de lo que rinde
¿Por qué tu equipo dejó de proponer?
No porque le falten ideas. Porque en algún momento alguien habló, y no pasó nada — o pasó algo peor. Esa experiencia, una sola vez, basta para que la siguiente persona decida callarse.
No es un discurso. Es un acuerdo público, firmado antes de empezar, con seis compromisos verificables: toda propuesta recibe respuesta con motivo, dentro de un plazo definido; el rechazo se dice de frente; nadie recibe consecuencia por un intento medido que falló; las áreas de soporte responden dentro de un plazo que ellas mismas proponen; la dirección entra por la misma vía que todos; el resultado se reparte de forma agregada y pareja.