¿Sientes que todo está cambiando muy rápido en el mundo de los negocios y estás en una búsqueda desenfrenada por adaptarte? No estás solo. Según la 28ª Encuesta Anual Global de Directores Ejecutivos de PwC, el 42% de los CEOs cree que su empresa no será viable más allá de los próximos 10 años sin reinventarse.
Casi cuatro de cada diez dicen que han comenzado a competir en nuevos sectores en los últimos cinco años. Por esta razón, hoy más que nunca necesitamos principios empresariales que provean claridad.
Primer principio: todo está en constante cambio.
Hace 10 años pedir comida a domicilio en Venezuela estaba reservado a pocos restaurantes, a menudo implicaba una logística compleja y a nadie parecía interesarle ese servicio. Con la llegada de la pandemia todo cambió: se aceleraron los procesos de digitalización, la proliferación de teléfonos inteligentes y la "appificación".
"El cambio ya no es un suceso extraño; es el estado natural del mundo de los negocios."
Comprender la interconexión interindustrial transcurre por entender que la innovación ya no se produce en un solo sector. Las ideas, tecnologías y conocimientos de una industria "saltan" a otras, generando un efecto dominó que acelera la disrupción.
Segundo principio: agilidad empresarial.
Al ver cómo la innovación se convierte en el estado natural de los negocios, la pregunta obligada es: ¿qué podemos hacer al respecto? La respuesta es simple en teoría, pero compleja en la práctica: reaccionar o anticipar.
El verdadero superpoder de un negocio no es simplemente sobrevivir a la tormenta, sino verla venir antes de que llegue. Al anticiparnos, podemos prepararnos, no solo para adaptarnos, sino para ser nosotros quienes definamos el camino.
El Problema: el enemigo invisible de los negocios
Para llegar a la agilidad empresarial, primero tenemos que examinar el principal obstáculo que la frena: la inercia organizacional. Autores como Michael Tushman y Charles O'Reilly lo definen como "inercia organizacional", una fuerza poderosa que se forma por la repetición de hábitos.
La solución: anticipar para crear el futuro
El antídoto a la inercia no es la reacción, sino la anticipación. Pensemos en el caso de Amazon. Amazon no esperó a que la ola tecnológica llegara; la creó con AWS.
Prácticas accionables para tu empresa
Para pasar de la teoría a la práctica, te sugerimos los siguientes pasos, aplicables de inmediato:
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Rompe con la inercia a través de la experimentación.
Deja de ver los resultados como un simple éxito o fracaso. Fomenta una cultura donde cada idea sea vista como un experimento. -
Mira más allá de tu industria.
Dedica tiempo a realizar un benchmarking intersectorial. ¿Qué innovaciones de la industria tecnológica podrías adaptar? -
Amplía tu concepto de innovación.
Innovar no es solo inventar el próximo producto. Es optimizar procesos internos o reinventar tu modelo de negocio. -
Democratiza la innovación.
Crea un programa donde los empleados puedan competir por brindar soluciones creativas a problemas reales.
¿Estás listo para dejar de reaccionar y empezar a crear el futuro?